sábado, julio 4

MIGUEL BUCARELLY, TREMENDO CREATIVO

Actor, escritor, padre, amigo, creativo... Hace tiempo que no le doy un abrazo, pero hoy me llegò esto suyo y lo comparto. Un beso, Buca, que abarque a Rachel y al hijo!

ORACIÓN POCO CONVENCIONAL PARA COMPARTIR
CON MI GENTE ESPECIAL.‏


Amado Señor:
Cuando era niño, tenía un Ángel de la Guarda. Sabes cómo se llama? Nunca le pregunté, ni le di las gracias por sus servicios.
Pobre tipo! Cuánta divinidad desperdiciada… sólo para despertarme por las mañanas a la hora que le pedía; sólo para cuidarme por las noches, cuando las sombras de los árboles eran como fantasmas tras las ventanas; solamente para ayudarme a encontrar cosas…
Yo se que Él sigue ahí. Él también lo sabe. Al crecer le llamaba “intuición”. No es un bonito nombre para un Ángel, pero Él y yo sabemos… Me ha librado de muchas. También a Él le doy las gracias.
Aunque no tengo su móvil, esta noche intentaré volver a contactarle.
Basta de rodeos, vamos al grano!
Hoy sale de mi corazón esta oración y la dedico a quienes me quieren –mucho o poco- y a ti.
Ahora sí…voy…
Amado Señor:
Te doy gracias por cada salida del sol,
por cada nueva mañana,
por cada respiro que le robo a la atmósfera,
por cada flor que abre su aroma y
entrega sus pétalos al viento,
por cada riachuelo;
por cada árbol que no corté,
por cada vida que no dañé;
por cada paso en la dirección correcta o en la dirección equivocada.
Gracias por los dones que has puesto en mi persona,
en mi vida, en mi camino.
Gracias por mi familia.
Gracias por las carencias, que me hacen más fuerte;
por los errores, que me permiten cambiar;
por la salud que conservo, a pesar de mí.
Gracias por no responder a mis blasfemias,
a mis rabietas, a mis preguntas irreverentes.
Gracias, porque en ese silencio encuentro respuestas,
aplaco mis angustias y –por fin- entiendo cuál es el camino;
aunque mañana vuelva a equivocar los pasos y tenga que empezar de nuevo.
Soy terco, pero así me hiciste.
Gracias por una infancia tan rica!
por una adolescencia, casi ideal;
por una juventud sana, y una especie de madurez,
que creo que aún me acompaña.
Aún no te agradezco la vejez;
la puedo aceptar, aunque el resto de la humanidad
no aprecie la experiencia,
ni respete sus procesos.
No pido nada para mí.
Basta con que te ocupes de los demás;
y como sé que hay tanta gente que me quiere,
algo de tu gracia me llegará por esos lados…
Sí te pido para mi familia: mi esposa,
mi hijo, mi madre, mis hermanas,
mis otros parientes que nunca llamo ni visito…
Estoy seguro de que este mensaje llegará a ti,
por tantas vías, que quedaré en el anonimato;
pero yo no soy importante y de todas maneras
estaremos en comunicación siempre.

JUAN BOSCH Y LA MUJER. CHIQUI VICIOSO

Juan Bosch y la mujer, un retorno al 63

Chiqui Vicioso

Los días 25 ,26 y 27 de junio un grupo de intelectuales de una veintena de países, reunidos para conmemorar el centenario de don Juan Bosch, declaró:

“Nosotros, participantes en el Encuentro Internacional Juan Bosch, convocados por el legado de humanidad de ese político, teórico, artista y maestro que fue Juan Bosch,
consideramos que:

1.-En el 1963, Juan Bosch, en un contexto de frágil cultura democrática y guerra fría, de manifestaciones masivas de “reafirmación cristiana” y fuerte oposición de la jerarquía católica, negada a aceptar su propuesta de separación Iglesia-Estado, prohijó una de las Constituciones mas progresistas de América, y uno de los gobiernos mas democráticos del continente, cuyos principios han sido reconocidos por la mayoría de los gobiernos actuales de la región.

2.-Hoy, en medio de una situación que incluye un nuevo y favorable balance político regional e internacional, consideramos que se abren posibilidades de continuar el proyecto histórico inconcluso de nuestros próceres, del cual Juan Bosch fue promotor y ejecutor, y de construir una patria americana, libre, democrática y solidaria para todos sus ciudadanos y ciudadanas.

3.-En este momento histórico, consideramos vital retomar de Juan Bosch la tradición Martiana del arte de hacer política, entendido como una actividad orientada por un compromiso ético de servir a los demás. Un compromiso fundamentado en un pensamiento critico y creativo que nos permita identificar y unificar las diversas fuerzas sociales; y definir vías de acción adecuadas para realizar un proyecto colectivo de autentica transformación social.

4.-De igual modo, consideramos necesario retomar y difundir la noción de cultura y del quehacer artístico como actividad que nos permite reinterpretarnos y recuperar y afirmar la riqueza espiritual de la nación dominicana”.

Esta declaración fue resultado, entre otras cosas, de la extrañeza de la intelectualidad frente al hecho de que precisamente durante el Centenario de Juan Bosch se decidiera reformar la Constitución y modificarla en dos renglones innegociables para Bosch: la solidaridad con la población haitiana nacida en suelo patrio, y la condición de la mujer.

Particularmente sobre la mujer, causaba estupor el hecho de que si Don Juan se atrevió a enfrentar la intransigencia de cierta jerarquía católica en 1963 (sin el contexto en que actualmente se desenvuelve Latinoamérica) hoy, a 46 años de la Constitución del 63, los seguidores de Juan Bosch parecen haberse dejado acorralar por acciones que superan por mucho algunas de las peores iniquidades de la Inquisición, entre ellas el denunciar desde los pulpitos, a los y las diputados y diputadas que votaron en contra del Articulo 30, que insiste en mezclar para condenar el aborto terapéutico (en caso de violación de las niñas y peligro de muerte a las madres) con el aborto en general.

Ojala que esta Declaración, así como una posible condena internacional al país por violar los derechos humanos de las mujeres, actualmente en consideración, animen a nuestros legisladores y legisladoras a rescatar el fiero apego a los principios de Juan Bosch, frente a todo tipo de presiones, durante su Centenario.

ENRIQUE VILA-MATAS, cada día me gusta más

Conocí a Vila-Matas por sugerencia del escritor sevillano Evaristo Laguna. Nunca se lo agradeceré bastante. Ciertamente no es lo mismo ir derecho a la biblioteca o librería con un nombre definido, que enfrentarse al mar confuso del mercado. No me pasa como con otros autores. Yo no quiero imitarlo, ni escribir como él. Pero en cada escrito Vila-Mata está esa originalidad suya, la certeza de que te habla entrañablemente, descubriéndote incluso algunos trucos o situaciones por las que ha pasado, que me resulta irresistible. Y no hay dudas, es una enciclopedia a la hora de decirnos cosas de otros escritores, pues por lo visto, se los ha leído a todos y ha indagado de las vidas privadas de todos.


El humor de la muerte

Son las palabras de un personaje de Jane Austen: «La gente comete locuras y estupideces para divertirnos y nosotros cometemos locuras y estupideces para divertir a la gente». Se trata de un buen ejemplo de humorismo y una muy compasiva interpretación de la historia, menos solemne que aquella que dice que un apretado tejido de infortunios labra la historia de los hombres.

Los hombres, desde siempre, hemos cometido estupideces tratando de divertir a la gente. Estoy con Jane Austen. Un ejemplo de esto es la vieja creencia de que los epitafios resumían una vida y hasta la justificaban. Desde la antiguedad dásica, la gente se ha esforzado en buscar para sí misma los mejores epitafios. Reconozco que hay diez o doce poetas griegos y latinos que lograron verdaderas joyas. Pero yo me quedo con el que a mí me parece el epitafio más genial, moderno y bien provisto de humor. Lo encontré en un cementerio inglés, y decía simplemente: «Sin comentarios».

El prestigio de los epitafios llevó a pensar que las últimas palabras que uno dice antes de morirse tienen una importancia enorme y que redondean y confieren un sentido a la vida de quien las pronuncia. Así llegó a mitificarse hasta límites increíbles las últimas palabras de Goethe: «Luz, más luz». En realidad, lo que al parecer pedía Goethe no era rnás sabiduría sino que descorrieran las cortinas que le separaban del paisaje.

La moda de acuñar buenas frases finales en el lecho de muerte fue una manía de los románticos. Todo eso cayó hace tiempo ya en el desprestigio, y cabe decir que gente del cine, escritores y músicos contribuyeron a conciencia a que esto sucediera. Gertrude Stein, por ejemplo, que cultivó toda su vida una veta intelectual un tanto rara, no quiso ser menos en el lecho de muerte y viendo que todo para ella se acababa frunció el ceño y dijo: «Cuál es la respuesta?». Nadie se atrevió a decir nada. Entonces ella añadió: «Cuál es la pregunta?». Y se murió. Se murió de esta forma intelectual y sofisticada. Una verdadera tontería.

Una tontería hecha a conciencia fue la de Buster Keaton en su lecho de muerte. Si mis fuentes son veraces el actor cómico tuvo una muerte ejemplar. Alguien, junto a su cama de enfermo, observó: «Ya no vive». «Para saberlo (respondió otro), hay que tocarle los pies. La gente muere con los pies fríos». «Juana de Arco, no», dijo Buster Keaton, y quedó muerto.

El escritor italiano Italo Svevo, minutos antes de morir, pidió un cigarrillo al yerno, que se lo negó. Svevo murmuró: «Sería el último». Al comentar este episodio, el poeta Humberto Saba observó que el humorismo es la más alta forma de la cortesía.

Yo creo que hay que seguir aquella consigna de Stubb, un personaje de Mobby Dick: «No sé muy bien lo que me espera, pero de cualquier modo, iré hacia eso riendo».

He puesto ejemplos de gente de cine y de escritores que abordaron con humor, deliberado o no, sus últimas palabras. Me faltan los músicos. El caso, por ejemplo, de Rossini que, abatido de dolores en el lecho de muerte, interrumpió así la lectura de la extremaunción que hacía un cura: «Padre, tiene usted una voz muy bonita».

Anton Rubinstein, a quien enfermo de un mal estomacal incurable entonces, se le prohibió comer ostras entre otros numerosos platos, pidió champagne y ostras, comió y bebió divinamente, y dijo: «¡Estaban buenísimas!» Y se murió.

Un último ejemplo. Lo cuenta Stravinsky. Su padre, conocido bajo ruso, murió cantando. Sus últimas palabras fueron: «¡Qué bien me siento! ¡Pero qué bien me encuentro!...» .

N.B.: Enrique Vila-Matas ha publicado otros artículos y ensayos en sus libros El viajero más lento (1992) y Para acabar con los números redondos (1997). Otros libros de interés son: La asesina ilustrada (1977, 1996), Historia abreviada de la literatura portátil (1985), Una casa para siempre (1988), Suicidios ejemplares (1991), Hijos sin hijos (1993), Lejos de Veracruz (1995) y Extraña forma de vida (1997).

EVARISTO LAGUNA: Dos historias y una utopía por la convivencia pacífica