domingo, octubre 19

PARA QUE CONSTE

Tengo el domingo entero dedicada a mi placer favorito y solitario: Leer, en la computadora o en libro, en cuadernos, en revistas, en hojas sueltas... como sea. Leer. LEER. Hoy salto de una oda a una máxima de Confucio, de un artículo sobre Joan Manuel Serrat a un recorte de Mercedes Sosa; de una revista de psicología, a un libro de bendiciones... entre otras cosas (¿quién le pone freno a mi saltamonte cerebral?), pero ahora, a las 10:15 de la noche, me percato de que puede que todo lo leído haya sido inútil. Un eco, persistente, omnipresente, al que no le he hecho el más mínimo caso al principio y que ha ido in crescendo hasta llevarme a externar lo que siento, me regurgita como una capsula de vitaminas mal tragada con su baho a complejo B. ¿Puede la ética, la moral y la política luchar contra el buyanguero combo que reitera: "Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza""Vamo pa la playa a bebé celveza"... "Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano""Quitatelo to" "Arriba la mano"... ¡En fin! Como dice mi amigo, si no puedes contra ellos... ¡únete a ellos!

LA RUEDA DE LA FORTUNA Y LA BUENA SUERTE


Decálogo, síntesis y nuevo origen de la Buena Suerte

1ra. Regla de la Buena Suerte
La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti.
La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

2da. Regla de la Buena Suerte
Muchos son los que quieren tener Buena Suerte,
pero pocos los que deciden ir a por ella.

3ra. Regla de la Buena Suerte
Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque
las circunstancias son las de siempre.
Para que la Buena Suerte llegue,
es conveniente crear nuevas circunstancias.

4ta. Regla de la Buena Suerte
Preparar circunstancias para la Buena Suerte
no significa buscar sólo el propio beneficio.
Crear circunstancias para que otros también ganen
atrae a la Buena Suerte.

5ta. Regla de la Buena Suerte
Si «dejas para mañana» la preparación de las circunstancias,
la Buena Suerte quizá nunca llegue.
Crear circunstancias requiere dar un primer paso... ¡Dalo ya!

6ta. Regla de la Buena Suerte
Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias,
a veces la Buena Suerte no llega.
Busca en los pequeños detalles circunstancias
aparentemente innecesarias..., pero ¡imprescindibles!

7ma. Regla de la Buena Suerte
A los que sólo creen en el azar,
Crear circunstancias les resulta absurdo.
A los que se dedican a crear circunstancias,
el azar no les preocupa.

8va. Regla de la Buena Suerte
Nadie puede vender suerte.
La Buena Suerte no se vende.
Desconfía de los vendedores de suerte.

9na. Regla de la Buena Suerte
Cuando ya hayas creado todas las circunstancias,
ten paciencia, no abandones. Para que la
Buena Suerte llegue, confía.

10ma. Regla de la Buena Suerte
Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad.
Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre esta ahí!

Síntesis
Crear Buena Suerte únicamente consiste en. ¡Crear circunstancias!
Por tanto, el nuevo origen de la Buena Suerte es crear circunstancias...
La Buena Suerte solamente depende de TI.
A partir de hoy, ¡TÚ también puedes crear Buena Suerte!
Y recuerda que...

El cuento de la Buena Suerte...
...no esta en tus manos por casualidad

Este libro se escribió en ocho horas, de un solo tirón.
Sin embargo, nos llevó más de tres años identificar las reglas de
La Buena Suerte.
Algunos sólo recordarán lo primero.
Otros, sólo recordarán lo segundo.
Los primeros pensarán que tuvimos suerte.
Los otros pensarán que aprendimos y trabajamos para crear «Buena Suerte».

METÁFORA QUE DEFINE...

"La mejor metáfora que conozco sobre lo que es ser un escritor de ficción aparece en la novela de Don DeLillo Mao II, donde el autor describe un libro a medio escribir como un niño horriblemente deforme que sigue al escritor allá adonde vaya, gateando tras él (arrastrándose por el suelo de restaurantes donde el escritor trata de comer, apareciendo al pie de su cama en cuanto abre los ojos por la mañana, etc.), horriblemente anormal, hidrocefálico y desnarigado y con unos brazos atrofiados que parecen aletas e incontinente y retrasado y babeando fluido cerebro-espinal mientras lloriquea y farfulla y grita reclamando amor, reclamando la única cosa que su monstruosidad le garantiza conseguir: la completa atención del escritor.
La figura del niño deforme es perfecta porque refleja la mezcla de repulsión y amor que el escritor de ficción siente por aquello en lo que está trabajando. La ficción siempre sale a la luz horrorosamente defectuosa, como una horrible traición a todas las esperanzas puestas en ella -una caricatura cruel y repelente de la perfección que presentaba en el momento de su concepción primera-; sí, entended: grotesca por lo imperfecta. Y aun así es tuyo, el niño, eres tú, y lo quieres y te lo subes a tus rodillas y lo haces saltar y limpias el fluido cerebro-espinal de su floja barbilla con el puño de tu única camisa limpia (sólo te queda una camisa limpia porque no has hecho la colada en casi tres semanas porque parece que por fin ese capítulo o ese personaje están a punto de salir y funcionar como debe ser y te aterroriza perder el tiempo en cualquier otra cosa que no sea trabajar en ellos porque si desvías la vista un segundo los perderás, condenando al niño a una monstruosidad sin final). Así que quieres al niño deforme, lo compadeces y lo cuidas; pero también lo odias -lo odias- porque es defectuoso, repulsivo, porque algo grotesco le ha sucedido durante el parto, de tu cabeza al papel; lo odias porque su deformidad es tu deformidad (puesto que si fueras mejor escritor tu niño sin duda se parecería a esos niños que aparecen en los catálogos de ropa infantil, perfectos y sonrosados y con el fluido cerebro-espinal en su sitio) y cada uno de sus horribles resuellos es una devastadora acusación contra ti, a todos los niveles… y por lo tanto lo quieres muerto, incluso cuando lo adoras y lo lavas y lo acunas e incluso cuando le practicas la resucitación cardiopulmonar cuando parece que su propia monstruosidad le ha bloqueado la garganta y parece que por fin va a matarlo."

(Traducción de Jon Bilbao).
http://www.soitu.es/soitu/2008/10/11/glotonia/1223676313_495152.html

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